La diabetes mellitus es una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos, siendo esta afectación la responsable de la mayoría de sus complicaciones en el riñón, la retina, el sistema nervioso y el corazón. El riesgo cardiovascular se dobla en las personas con diabetes mellitus comparado con el riesgo de las personas sin diabetes. Éste es el motivo por el que conseguir un buen control en los pacientes con diabetes es tan importante. Este control se realiza fundamentalmente a través de las cifras de la hemoglobina glicosilada o HbA1c (glucosa de la sangre unida a la hemoglobina de los glóbulos rojos). Cuanto mayor es la cantidad de glucosa en sangre y más tiempo permanece en ella, más se une a la hemoglobina. Los porcentajes altos de HbA1c indican un mal control de la diabetes.Un objetivo razonable en adultos es una HbA1c < 7%. Sin embargo, en personas > 75 años no se ha demostrado que el tratamiento intensivo mejore los resultados en salud y en cambio, sí que aumenta los efectos secundarios. Los objetivos para estas personas son menos rigurosos, aceptándose cifras por debajo de 8,5%. Por este motivo los indicadores están ajustados por edad.