Los hábitos de vida inadecuados pueden generar enfermedades graves que cursen con deterioro irreversible o muerte precoz. En concreto, pueden contribuir a la aparición de enfermedades cardiovasculares que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos como el infarto, el ICTUS, etc. Estas enfermedades son la principal causa de muerte en todo el mundo. La mayoría de estas enfermedades pueden prevenirse actuando precozmente sobre los factores de riesgo cardiovascular que las producen: el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes, el aumento de los lípidos, la obesidad y la inactividad física. La detección precoz de estilos de vida inadecuados y la presencia de estos factores permite conocer el riesgo cardiovascular global de las personas que se define como la probabilidad baja, moderada, alta o muy alta de sufrir una enfermedad cardiovascular en un plazo de tiempo determinado (generalmente 10 años). Actuar sobre ellos para que sean modificados, puede evitar la aparición de las enfermedades y sus complicaciones, mejorando así la calidad y la expectativa de vida de las personas.