Las lesiones por presión o LPP (conocidas históricamente como úlceras por presión o UPP) son lesiones de la piel y/o el tejido subyacente que aparecen generalmente sobre prominencias óseas (sacro-coxis, talón y el trocánter-isquion), como resultado de la presión, o la presión combinada con la fricción, el cizallamiento y la humedad. Las LPP se clasifican en cuatro categorías: I.Piel enrojecida (eritema) que no desaparece al aliviar la presión; II.Úlcera abierta poco profunda; III.Pérdida total del grosor de la piel; y IV.Pérdida total del espesor de los tejidos (con exposición de músculo, tendón o hueso). El inicio de una LPP suele ir precedido de una enfermedad de base y, en muchos casos, su aparición agrava el pronóstico de los problemas de salud ya existentes.Las LPP son las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD) más frecuentes, y su aparición se considera un evento adverso de la atención sanitaria. En el ámbito hospitalario presentan una prevalencia del 7,7%, según el 6º Estudio Nacional de Prevalencia de 2022. Representan un importante problema de salud pública ya que afectan tanto al bienestar del paciente como al de su familia, incrementan la morbi-mortalidad y el gasto del sistema sanitario.Como criterio de calidad, los pacientes hospitalizados no deberían desarrollar lesiones por presión durante la estancia hospitalaria, por ello, se hace necesario poner el marcha estrategias dirigidas a su prevención y manejo.